CAPÍTULO. IV Solo por la ventana

 
 
Y mi única esperanza será recrear nuestro futuro a través de esta pequeña variación de la pared en donde te puedo recibir sin que estes, donde te puedo observar sin verte, dónde te puedo tocar sin acariciar tu piel; es allí donde nuestro presente se desarrolla, por que te empiezas a ir sin irte y no soy digna de estar  a tu lado; pues  respetar tu memoria devendrá en estar anclada a este salón inmóvil; quizá en las noches te visite sin que me percibas mi amado.
-Mientras me hallaba así en el ejercicio de recordar-, cayó la luz; y la luz en este extraño lugar cae más frecuentemente que en la tierra donde suelo habitar, justo cada 12 minutos y entonces ya han pasado 7 noches mientras le recuerdo y ya han pasado 7 noches mientras me transformo en algo que no soy,algo negro y sin mente,algo que asesina y ama después.
Esa era yo en la noche de este lugar; normalmente me despertaba en la noche para en el día olvidar mi delito, posiblemente era yo, o no lo era, era una disyuntiva difícil de descifrar, pero ahora soy yo oscura y con ojos de gato, lista para atacar y ver el occiso del cual me debo alimentar, del cual debo recibir la energía para sobrevivir mi dolor.
Entonces así me despojaba de mis prejuicios, vistiendo mi rostro triste con una máscara y el pelo recogido, por eso de la sangre y el rastro que queda después de que la sangre sale bajo presión.
Mi  pretensión y unica prioridad se volvió destajar corazones y cerrar los cuerpos con paja, de príncipes incautos; así como ese del cual amé pero no amo.
Entonces salí con cautela pero sin medo de mi guarida, mi salón; debía aprovechar mis doce minutos afuera; antes de volver a ser la misma que no mata.
Me veo en el reflejo de las dos lunas que iluminan el agua y por un momento sé quien soy, pierdo  toda noción de mi naturaleza carnal, y veo ante mi rostro la realidad de lo que me convertí sin sentirlo o sin saberlo.
Una sensación de desesperanza rodea mi cuerpo, y quiero morirme, no quiero estar aqui, busco regresar, pero no tengo fuerzas; de pronto caigo y duermo profundamente.
Momentos, días o lunas después me encuentro en el mismo salón sin saber como o porque termine de nuevo allí, lo que sí recuerdo es que quede tendida en el suelo viendo las paredes  llenas de cartulinas y adornos de un salón que me recordaba a mi grado 4, cuando estaba en el colegio en la primaria.
-Quedó con  la sensación de sed en la boca por acabar con las esperanzas de unos cuantos príncipes ilusionados-
-No logré mi cometido esta noche y debo descansar, estoy sin fuerzas-.

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