Me vi de repente entonces en
una realidad, mi cuerpo y mi espíritu, la reunión de las dos dualidades que
juntas daban forma a mi alma; la cual tenia una profunda tristeza; reflejando
entonces el espejo de una conciencia
perturbada, conciencia que ya empezaba a desbordar locura.
Cuando despérte y vi al respetado
doctor Jekyll, donde me veia así desnuda, era yo, Carla, mis piernas no respondieron
a los impulsos de mi cerebro como hubiese deseado, era yo la asesina una y otra
vez, con mis mejillas redondas y sus pestañas largas.
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