CAPÍTULO III Me reconoci

 

Me vi de repente entonces en una realidad, mi cuerpo y mi espíritu, la reunión de las dos dualidades que juntas daban forma a mi alma; la cual tenia una profunda tristeza; reflejando entonces  el espejo de una conciencia perturbada, conciencia que ya empezaba a desbordar locura.
Cuando despérte y vi al respetado doctor Jekyll, donde me veia así desnuda, era yo, Carla, mis piernas no respondieron a los impulsos de mi cerebro como hubiese deseado, era yo la asesina una y otra vez, con mis mejillas redondas y sus pestañas largas.
Vuelvo a ti, y te hablo como si aún existieras ,  en este mismo salón inconsciente de  los dos, continuó entonces asomando mi cabeza por la ventana; a lo lejos te veo regresar; no me persigas no hagas de mi tu casa; ¡olvidame! porque soy tu asesina, pero la misma que te amó sin pensar en tu bienestar.

Comentarios